Celebrando las fiestas cuando estás lejos de la familia
- jennamayhew
- 29 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Las fiestas suelen imaginarse como una época de calidez, cercanía y unión. Comidas familiares, tradiciones familiares, recuerdos compartidos. Pero cuando vives en el extranjero, las fiestas pueden sentirse muy diferentes, más tranquilas, más pesadas o emocionalmente confusas de maneras inesperadas.
Si celebras las fiestas lejos de tu familia, no lo estás haciendo mal. Estás viviendo una experiencia psicológica muy real que merece espacio y compasión.
Por qué las vacaciones son más duras en el extranjero
Las vacaciones actúan como amplificadores emocionales. Resaltan lo que más nos importa: la conexión, la pertenencia, la identidad, y cuando estas cosas se ven alteradas, el contraste se acentúa.
Cuando vives lejos de casa, las vacaciones pueden desencadenar:
Dolor por lo que te estás perdiendo
Culpa por no estar “ahí”
La soledad, incluso estando rodeado de nuevos amigos
Una sensación de estar fuera de sincronía con todos los demás.
La presión de “hacerlo especial” y que siga “contando” basándose en ideas de tradiciones arraigadas
Siguiendo con el punto final, a menudo hay una expectativa tácita de compensación:
Si no puedo estar con mi familia, debería hacer que las fiestas sean increíbles. Si bien puede ser una hermosa experiencia incorporar y continuar las tradiciones de casa cuando estás fuera, si se lleva al extremo, esta presión puede ser contraproducente. Intentar recrear el hogar exactamente como era, la misma comida, los mismos rituales, el mismo sentimiento, puede intensificar la sensación de pérdida cuando inevitablemente falla. Si has experimentado esto en el pasado, en lugar de preguntarte: "¿Cómo puedo hacer que esto se sienta como mi hogar?", puede ser más útil preguntarte: "¿Qué necesito este año?".
No tienes que elegir entre culturas. La adaptación emocional no funciona así. Puedes mantener ambas.
Por ejemplo, usted podría:
Mantén una tradición que sea muy importante para ti
Prueba una celebración local con curiosidad, no con obligación.
Que este año sea más tranquilo que otros.
Las vacaciones en el extranjero no se tratan de reemplazar a tu familia ni a tu cultura. Se trata de integración, no de eliminación. Y aunque no existe una fórmula universal, estos principios suelen ser útiles:
Nombra lo que sientes. Incluso en silencio. Sobre todo para ti mismo.
Permite las emociones encontradas. La alegría y el dolor pueden coexistir. A menudo lo hacen.
Baja el listón. Estas no tienen por qué ser tus mejores vacaciones.
Crea pequeños rituales. Un paseo, una vela, una canción conocida, una llamada a deshora.
Acércate intencionalmente (incluso si tu instinto te dice que te aísles en momentos difíciles). Acércate, no para mostrar alegría, sino para mantenerte conectado.
Cuando el apoyo ayuda
Para algunas personas, las fiestas sacan a la luz aspectos más profundos: dinámicas familiares sin resolver, dudas sobre la identidad o el dolor acumulado tras años de vivir en el extranjero. La terapia puede ofrecer un espacio donde se exploren estas experiencias sin prejuicios.
En Hola Therapy, trabajamos con muchos expatriados, inmigrantes y familias internacionales que atraviesan precisamente esto: pertenencia, distancia y transición emocional. No tienes que encontrarle sentido solo.




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